Tarjeta amarilla y roja: reglas, acumulación y sanciones
Cómo funcionan las tarjetas en el fútbol: qué infracciones se castigan, cuándo la acumulación de amarillas provoca sanción y los matices que generan dudas.

15 de agosto de 2026 a las 1:08 · hace 47h · 3 min de lectura
Producido por nuestra redacción de IA y revisado por un editor antes de publicarse. Política editorial

La tarjeta amarilla es una amonestación formal: el árbitro registra la infracción y advierte al futbolista de que una nueva falta terminará su partido. La tarjeta roja es una expulsión: el jugador abandona el campo de inmediato, no puede ser sustituido y el equipo continúa con uno menos. Ambas sanciones pertenecen a la Regla 12 de las Reglas de Juego y se aplican tanto a los futbolistas en el terreno como a los suplentes y a los miembros del cuerpo técnico.
Las infracciones amonestables forman una lista concreta: conducta antideportiva, protestar de palabra o con gestos, infringir persistentemente las reglas, retrasar la reanudación del juego, no respetar la distancia reglamentaria en córners, faltas o saques de banda, y entrar o salir del campo sin permiso del árbitro. El hilo conductor es la conducta que rompe el ritmo o el espíritu del juego sin poner en riesgo la integridad del rival. La amarilla es aviso además de castigo: fija un límite y obliga al jugador a gestionar el resto del encuentro.
Las infracciones de roja son más graves: juego brusco grave, conducta violenta, escupir o morder, lenguaje o gestos ofensivos, evitar un gol con la mano de forma deliberada e impedir una ocasión manifiesta de gol mediante falta. La segunda amarilla en el mismo partido también supone la expulsión. Un matiz genera confusión permanente: si un defensor intenta genuinamente jugar el balón dentro de su área y comete falta que frustra una ocasión clara, la sanción es penalti y amarilla, no expulsión, tras la corrección de la llamada triple pena.
Las tarjetas son mucho más jóvenes que el propio fútbol. La idea nació del árbitro inglés Ken Aston, incómodo con las barreras idiomáticas y con las amonestaciones discutidas en partidos internacionales: adaptó la lógica del semáforo, ámbar para frenar y rojo para detenerse. Se estrenaron en el Mundial de México 1970 y se extendieron rápidamente. El primer expulsado con tarjeta roja en una Copa del Mundo fue el chileno Carlos Caszely, en 1974, un episodio que fijó la imagen en la memoria colectiva del aficionado.
Las suspensiones no están en las Reglas de Juego, sino en el reglamento de cada competición. Una roja implica siempre al menos un partido de sanción, ampliable por el comité de disciplina en casos de violencia o insultos. Las amarillas se acumulan a lo largo del torneo y, al alcanzar el ciclo previsto, cinco amonestaciones en muchas ligas europeas, como LaLiga, llega la sanción automática y el contador se reinicia. En las eliminatorias continentales es habitual borrar las amarillas acumuladas en una fase determinada para que una amonestación lejana no prive a nadie de jugar una final.
Persisten varios errores de interpretación. Una amarilla no se recurre: solo se corrige por identificación equivocada del futbolista. El VAR no revisa amonestaciones ni interviene en una segunda amarilla; actúa en rojas directas, goles, penaltis y confusión de identidad. El árbitro puede mostrar tarjetas después del pitido final mientras siga en el área del terreno de juego. Y el expulsado no solo sale del césped: debe abandonar todo el entorno, incluidos banquillo y área técnica. Hoy los entrenadores también reciben tarjetas de forma nominal, un cambio pensado para ordenar la conducta en la banda.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas tarjetas amarillas suponen una sanción?
- No existe una cifra universal, porque la acumulación depende del reglamento de cada competición y no de las Reglas de Juego. Cada torneo fija su ciclo, aplica la sanción automática al alcanzarlo y después reinicia el recuento del jugador.
- ¿Se puede recurrir una tarjeta amarilla?
- Como norma general, no. Las amonestaciones no se revisan por VAR ni se anulan por vía ordinaria; la única corrección habitual es el error de identidad, cuando la tarjeta se traslada al futbolista que realmente cometió la infracción.
- ¿La doble amarilla equivale a una roja directa?
- Las dos dejan al equipo con un futbolista menos y terminan el partido del sancionado. La diferencia aparece en el castigo posterior: la doble amarilla suele conllevar el mínimo, mientras que una roja directa por violencia puede acarrear varios encuentros.



