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Cambios en el fútbol: cómo funciona la regla de los cinco y las tres ventanas

Cinco es un techo, no una obligación: la Regla 3 deja el número a quien organiza la competición, limita los cambios a tres ventanas y no cobra nada por el descanso.

Cambios en el fútbol: cómo funciona la regla de los cinco y las tres ventanas
Imagen generada por IA · Soccer Addicted

Cada equipo puede hacer hasta cinco cambios, repartidos en tres ventanas, y lo que se hace en el descanso no gasta ventana. Esa es la respuesta corta. La Regla 3 no obliga a nadie a permitir cinco: fija el cinco como techo y deja la decisión en manos de quien organiza la competición, sea la FIFA, una confederación o una federación nacional. Una competición puede permitir menos. El límite de tres ventanas rige donde el reglamento sí autoriza los cinco cambios.

El tope de tres ventanas no vale para cualquier partido. La Regla 3 lo reserva a las competiciones masculinas y femeninas de primeros equipos de la división de élite y a las selecciones 'A', y solo donde el reglamento permite usar hasta cinco suplentes. El Mundial de 2026 está diseñado así: el artículo 36.2 del reglamento del torneo dice que cada equipo puede usar un máximo de cinco cambios. Fuera de ese recorte, el número lo decide quien manda en la competición.

Una ventana es una oportunidad de cambio, no un jugador. Cada equipo tiene tres por partido. Si el entrenador mete dos o tres futbolistas en la misma pausa, gasta una sola. Si los dos equipos cambian a la vez, la ventana se cuenta para cada uno, como precisa el reglamento del Mundial de 2026. El motivo está dicho por la IFAB desde el principio: evitar la interrupción del juego. Sin ese freno, cinco cambios serían cinco paradas.

La escalada hasta los cinco cambios

Durante décadas, la respuesta de la Regla 3 ante un jugador lesionado fue ninguna. El propio archivo de la IFAB, que conserva los cuadernillos de las Reglas de Juego desde la edición 1957-58, registra la prohibición sin matices que regía hasta entonces: no se permitía reponer a un jugador en un partido de competición, ni siquiera por lesión. No había banco al que recurrir, y un equipo que perdía a un titular lesionado simplemente terminaba el partido en inferioridad numérica.

La primera grieta llegó en 1958: la Regla empezó a autorizar un suplente por equipo, pero solo cuando la lesión impedía al jugador seguir, y con autorización previa de la federación nacional o internacional implicada. El permiso nació y quedó casi sin uso en los escenarios más grandes del fútbol. Los Mundiales de 1958, en Suecia, de 1962, en Chile, y de 1966, en Inglaterra, se jugaron enteros sin un solo cambio, aunque la regla ya estuviera escrita.

Fue la liga inglesa la que usó primero esa grieta. El 21 de agosto de 1965, en Burnden Park, el portero del Charlton Athletic, Mick Rose, se lesionó a los 11 minutos ante el Bolton Wanderers, y Keith Peacock entró en su lugar, el primer suplente de la historia del fútbol profesional inglés. La norma local, aprobada por los propios clubes dos meses antes, también ataba el cambio a la lesión: nada de mover el equipo por decisión táctica.

El giro hacia cualquier motivo, no solo la lesión, llegó en 1967: la Regla pasó a permitir dos suplentes por equipo, tanto en amistosos como en partidos de competición autorizados por la federación implicada. La FIFA, sin embargo, solo usó ese permiso por primera vez en un Mundial tres años después, en México. El estreno fue de la Unión Soviética, ante el anfitrión mexicano, el 31 de mayo de 1970, en el Estadio Azteca: el técnico Gavril Kachalin retiró a Viktor Serebrianikov y puso a Anatoli Puzach en el descanso.

El tercer cambio llegó en dos etapas. La Regla de 1994, vigente en el Mundial de Estados Unidos, sumó un suplente extra, pero solo si estaba inscrito como portero suplente: así fue como Italia puso a Luca Marchegiani en el lugar de Gianluca Pagliuca, expulsado ante Noruega. La restricción cayó en la siguiente edición de la Regla, 1995-96: tres cambios libres, por cualquier motivo, sin depender de ningún puesto, la misma fórmula que el Mundial de 1998, en Francia, ya usó desde el arranque.

El Mundial de Rusia, en 2018, sumó un cuarto cambio, pero solo para quien llegara a la prórroga, con los cambios no usados en el tiempo reglamentario también válidos allí. El primero en estrenar ese cupo extra fue el ruso Aleksandr Erokhin, que entró en los octavos de final ante España. De ahí a la opción de los cinco cambios, que la pandemia empujó a adoptar a todo el fútbol, el salto fue corto: menos de dos años.

La escalada hasta los cinco cambios
AñoCambioDónde
hasta 1957Ningún cambio permitidoRegla 3, todo el fútbol
1958Un suplente, solo por lesión graveRegla 3, todo el fútbol
1965Primer suplente de la liga inglesaFootball League, Inglaterra
1967Dos suplentes, por cualquier motivoRegla 3, todo el fútbol
1970Primera sustitución usada en un MundialMundial, en México
1994Tercer suplente, solo como porteroRegla 3, todo el fútbol
1995Tres cambios libres, cualquier motivoRegla 3, todo el fútbol
2018Cuarto cambio, solo en la prórrogaMundial, en Rusia
2020Cinco cambios en tres ventanas, opción temporalRegla 3, todo el fútbol
2022Cinco cambios en tres ventanas, regla permanenteRegla 3, todo el fútbol

De medida temporal a permanente

Los cinco cambios nacieron provisionales. El 8 de mayo de 2020, a propuesta de la FIFA, la IFAB abrió la opción por la pandemia de covid-19 y el calendario comprimido, y dejó la adopción a criterio de cada organizador de competición. Ya entonces se escribió que cada equipo tendría solo tres oportunidades para cambiar, para no trocear el partido. Y ya entonces se permitían los cambios en el descanso.

La medida se volvió permanente en la edición 2022/23 de las Reglas de Juego. La decisión salió de la 136ª Asamblea General de la IFAB, anunciada el 13 de junio de 2022, y entró en vigor el 1 de julio de 2022. En el mismo paquete quedó confirmada la restricción de tres ventanas más el descanso. La web oficial de la FIFA registra la misma fecha, la misma asamblea y el mismo inicio de vigencia. Lo que empezó como parche de pandemia hoy es texto de la Regla 3.

La opción de los cinco cambios casi murió antes de volverse regla fija. El 16 de diciembre de 2020, la IFAB prorrogó la ventana temporal de la Regla 3 para las competiciones domésticas que terminaran antes del 31 de diciembre de 2021 y para las internacionales que terminaran antes del 31 de julio de 2022, siempre sujeta a nueva revisión. Solo la Asamblea General de junio de 2022 cerró esa cadena de prórrogas y le quitó al texto la palabra provisional.

Esa misma reunión de 2022 tocó otro número que pasa inadvertido: el tope de suplentes inscritos en la planilla, que subió de doce a quince nombres, a criterio de quien organiza la competición. Es ese tope, y no el de los cinco usados, el que explica por qué una lista de partido cabe hasta quince suplentes en el banco.

Cambiar en el descanso no gasta ventana. Es el resquicio que más explota el fútbol actual: quien hace dos o tres cambios en el vestuario vuelve al segundo tiempo con las tres ventanas intactas y con recambio de sobra en el banquillo. Esos cambios siguen contando dentro del total de cinco, pero no dentro de las oportunidades. Por eso se mueve tanto en el descanso, aunque no haya ningún lesionado.

En la prórroga no se pierde nada. Los suplentes y las ventanas que sobraron del tiempo reglamentario siguen valiendo. Y, si el reglamento de la competición lo prevé, cada equipo suma un suplente más y una ventana más, incluso el que ya lo había gastado todo. En la práctica, llega a seis cambios y cuatro ventanas. El descanso previo a la prórroga y el descanso dentro de ella tampoco consumen oportunidad. Quien administra bien el banquillo entra en la prórroga con piernas nuevas y una ventana en la mano.

Quién puede ser sustituido, cómo y con qué sanción

La lista de suplentes cierra antes de que ruede el balón: un nombre que quedó fuera de ella simplemente no juega ese partido. El cambio tampoco es el gesto en la línea de banda, para la Regla 3 es un instante preciso. Solo se completa cuando el suplente pisa el césped, y es justo ahí cuando los dos papeles cambian de figura: quien sale se convierte en jugador sustituido, sin más participación posible en el partido, y quien entra asume todos los derechos de un jugador en la cancha, incluido cobrar el siguiente tiro libre o un penal que aparezca poco después. Hasta ese instante, nada está definitivamente cerrado, y el banco todavía puede cambiar de idea sobre quién entra.

No toda tarjeta roja le quita un lugar al banco, y la Regla 3 es precisa sobre el momento. Un jugador expulsado antes de entregar la planilla al árbitro no puede ser inscrito de ninguna forma, ni como titular ni como suplente. Expulsado después de inscrito, pero todavía antes del pitido inicial, puede ser reemplazado por un suplente ya anotado, sin que eso descuente de la cuota de cambios del equipo. Una vez que el balón rueda, la regla se cierra del todo: un titular expulsado deja al equipo en inferioridad numérica sin reemplazo posible, y lo mismo vale para un suplente expulsado, que tampoco puede ser cambiado por otro nombre del banco.

Una vez sustituido, el jugador no vuelve a pisar el césped en ese partido, con una excepción estrecha. La Regla 3 reserva el regreso al campo para el fútbol formativo, el de veteranos, el de personas con discapacidad y el amateur, y aun así solo cuando la federación nacional, la confederación o la FIFA lo autorizan específicamente para esa competición. En la élite, la puerta queda cerrada: ninguna liga de primera división ni selección A tiene esa salida, y por eso un entrenador nunca saca a un jugador solo para darle un respiro y volver a meterlo minutos después.

Quién puede ser sustituido, cómo y con qué sanción
SituaciónSanciónReanudación
Suplente entra sin autorización del árbitroTarjeta amarilla y retiro del campoTiro libre directo en el lugar, si hubo interferencia
Jugador que debe salir se niegaNinguna sanción inmediataEl juego continúa
Cambio de posición con el portero sin avisar al árbitroTarjeta amarilla a ambos, salvo en el descansoEl juego no se detiene en el acto
Entra un suplente equivocado sin avisar al árbitroSin sanción disciplinaria, el caso se reporta despuésContinúa, la cuota de cambios queda intacta
El sustituido tarda más de diez segundos en salirAmonestación solo si la demora es grandeEl equipo juega en inferioridad hasta que pase 1 minuto de reloj corrido

El cambio por conmoción

El cambio por conmoción cerebral juega aparte. Es adicional y permanente: uno por equipo y por partido, y se puede hacer aunque ya se hayan agotado los cinco cambios normales. No consume ventana, porque se cuenta al margen del límite de oportunidades normales. Permanente es literal: el futbolista con conmoción, real o sospechada, no vuelve a jugar ese partido. Quien decide si el caso es conmoción es el cuerpo médico del equipo, no el árbitro. Y el rival recibe un suplente adicional y una ventana adicional.

La versión permanente no fue la única que se probó. El 16 de diciembre de 2020, la IFAB abrió un período de pruebas amplias con el cambio por conmoción cerebral desde enero de 2021, en la misma reunión que extendió el plazo del experimento de los cinco cambios. La prueba se mantuvo solo en el formato permanente. El 18 de enero de 2023, la IFAB rechazó un pedido conjunto del sindicato mundial de jugadores, la FIFPRO, y de ligas como la Premier League y la Ligue 1, para probar también una versión temporal, al estilo del protocolo de conmoción del rugby, en la que el jugador evaluado fuera del campo puede volver minutos después. Se impuso la lógica contraria: retirar al jugador y no arriesgar.

En la práctica, el equipo que decide el cambio por conmoción avisa al árbitro con una tarjeta o una ficha de color distinto al habitual, para diferenciar el pedido del resto de los supuestos de la Regla 3. El rival no tiene que usar el cupo extra en el acto: puede aplicarlo en cualquier momento posterior, incluso de forma separada del propio cambio por conmoción. Y la palabra final sobre si hubo o no lesión nunca es del árbitro, es del cuerpo médico de cada equipo, lo que le quita al arbitraje un juicio clínico para el que no tiene herramientas.

Nada de esto es automático. El cambio por conmoción es una opción que cada competición adopta, aprobada en la 138ª Asamblea General de la IFAB, el 2 de marzo de 2024 en Escocia, y vigente desde el 1 de julio de 2024. El reglamento también fija cuántos suplentes pueden ser convocados, de tres a un máximo de quince. En el Mundial de 2026 la lista del partido llega a 26 jugadores: 11 titulares y hasta 15 suplentes. Y ojo al instante: el cambio solo se completa cuando el suplente entra al campo.

El cambio por conmoción
SituaciónCambiosVentanas
Tiempo reglamentario, élite y selecciones 'A'53
Cambios en el descansodentro de los 5ninguna
Prórroga, si el reglamento lo prevé64
Conmoción, por equipo y partido1 adicionalninguna
Suplentes convocados al banquillo3 a 15no aplica

Desde el 1 de julio de 2026, salir del campo forma parte de la regla. El jugador sustituido tiene diez segundos para abandonar el terreno, contados desde que el cuarto árbitro muestra el cartel, o desde la señal del árbitro si no hay cartel. Si se pasa, el equipo juega en inferioridad un rato: el suplente solo entra en la primera pausa después de que transcurra un minuto de reloj corrido tras la reanudación. La IFAB presentó la medida como freno a la pérdida de tiempo.

Fuera de la élite el dibujo cambia. En los demás partidos, los dos equipos pueden acordar antes un número mayor de suplentes e informar al árbitro; sin acuerdo, el techo es seis por equipo. En los amistosos de selecciones 'A' el número subió a ocho desde el 1 de julio de 2026, y puede llegar a once si ambos equipos lo aceptan. Y solo en el fútbol base, de veteranos, para personas con discapacidad y amateur puede volver a jugar el futbolista sustituido.

Cuántos cambios permite cada competición

La norma cambia poco entre las competiciones de élite, pero los detalles que deja la comparación valen toda la apuración. Las nueve competiciones siguientes adoptaron los cinco cambios y las tres ventanas de la Regla 3, sin excepción, lo que ya muestra cómo el texto de 2022 se volvió estándar universal. La diferencia aparece en la letra chica: quién extiende el derecho a la prórroga, quién escribe su propio número y quién solo remite a la regla internacional.

Cuántos cambios permite cada competición
CompeticiónCambiosVentanasExtra en la prórrogaTemporada/edición
Mundial53un cambio y una ventana más2026
Champions League53uno más de cada, solo en la fase eliminatoria2026/27
Libertadores53uno más, solo en la final2026
Premier League53-2026/27
LaLiga53-2026/27
Bundesliga53-2026/27
Serie A53-2026/27
Ligue 153-2026/27
Brasileirão53-2026

La tabla esconde una diferencia de diseño que solo aparece en el reglamento de cada competición. En la Champions League, el sexto cambio y la cuarta ventana valen en toda la fase eliminatoria, desde la ronda previa hasta los octavos de final, y también en la final. En la Libertadores, ese mismo derecho existe solo en la final: desde la fase preliminar hasta las semifinales, el empate en el marcador global va directo a los penales, sin ninguna prórroga. Y no todas las entidades escriben su propio número: el manual de la CONMEBOL fija los cinco cambios en texto propio, pero remite al reglamento de la IFAB para las tres ventanas, en lugar de repetir la cifra. La Premier League, por su parte, llegó a la norma de hoy más tarde que el resto de Europa: rechazó adoptar los cinco cambios tres veces entre agosto y diciembre de 2020, mantuvo tres cambios durante toda la temporada 2021/22, y recién empezó a usar cinco en la temporada 2022/23.

Banco y conmoción: las decisiones que toma cada competición

Dos números suelen confundirse, y no son el mismo número. Uno es cuánto puede usar el equipo durante el partido: hasta cinco, como ya se vio. El otro es cuánto puede inscribir en el banco antes de que ruede el balón, y ahí la propia Regla 3 abre un margen mucho más amplio, de tres a quince nombres, dejando que cada competición elija su propio punto dentro de ese rango. Un banco más grande no cambia el tope de cambios visto más arriba, solo le da al entrenador más opciones de qué quinteto sacar dentro del mismo límite de cinco.

Banco y conmoción: las decisiones que toma cada competición
CompeticiónTitularesEn el bancoTotal en la planillaCambio por conmociónTemporada
Mundial111526Sí2026
Champions League111223No2026/27
Libertadores111223Sí2026
Premier League11920Sí2026/27
LaLiga111223Sí2026/27
Bundesliga11920No2026/27
Serie A111526No2026/27
Ligue 111920Sí2026/27
Brasileirão111223Sí2026

El banco de suplentes deja a la vista decisiones que la Regla 3 deja totalmente libres, de tres a quince inscritos. Serie A y el Mundial usan el tope máximo, quince suplentes; Premier League, Bundesliga y Ligue 1 se quedan en el piso más común del continente, nueve. Y el cambio extra por conmoción cerebral, disponible para cualquier competición desde el 1 de julio de 2024, divide al grupo: seis de las nueve lo adoptaron, tres no, incluidas dos ausencias llamativas por su tamaño, la Champions League y la Bundesliga. Brasil, de hecho, se adelantó a todos: la CBF habilitó el cambio por conmoción ya en abril de 2024, antes incluso de que la regla definitiva entrara en vigor en el calendario de la IFAB, el 1 de julio de ese año.

El efecto táctico de los cinco cambios

Cinco cambios, bien administrados, equivalen a casi medio equipo con piernas frescas a partir del minuto 60. El efecto más obvio es físico: menos desgaste acumulado, menos lesiones de tramo final, y un ritmo de presión que ya no cae tanto como caía con solo tres cambios. El efecto táctico es más interesante y se habla menos de él. Un entrenador que juega en bloque bajo y cede la posesión puede cambiar todo el sistema cerca del minuto 70, pasar de un 5-4-1 defensivo a un 4-2-4 con piernas frescas arriba, y convertir el resultado en diez minutos de caos controlado ante un rival que ya gastó sus propias opciones.

Una plantilla armada para rotar dos piezas por puesto convierte la ventana de cambios en una segunda alineación, no en una urgencia: los equipos que piensan la temporada completa, con un calendario apretado, tratan al quinto cambio como una pieza táctica diseñada semanas antes, no como una decisión de banco de último momento. La presión tras pérdida, sostenida por un delantero veloz que entra descansado en el minuto 75 ante una defensa que ya corrió 10 kilómetros de más, es hoy un arma tan planificada como cualquier jugada de córner ensayada. Ese es el banco moderno: parte del plan A, ya no el plan B.

La crítica más repetida es directa: los cinco cambios favorecen a quien ya tiene la plantilla cara, porque solo un plantel amplio logra inscribir quince suplentes de nivel parecido al de los titulares. Un equipo que vive de un solo once, sin fondo de armario, gana una ventana extra y no tiene a quién meter en ella más allá de un juvenil todavía verde. El contraargumento también es táctico, y no solo financiero: la ventana extra sirve igual para defender un resultado, y un equipo chico que se pone en ventaja temprano puede gastar los cinco cambios cerrando líneas y matando el partido, algo mucho más arriesgado de sostener durante los 30 minutos finales con solo tres cambios disponibles. La balanza no siempre se inclina hacia la caja más llena.

Al final, la regla de los cinco suplentes no inventó un juego nuevo, solo le movió el reloj: lo que se decidía entre el minuto 70 y el 90, cuando el banco casi no se movía, hoy también se decide en los 15 minutos que la grada apenas nota, entre la tercera ventana y el pitido final. Quien lee mejor esa ventana que el rival, y no quien tiene la plantilla más cara en el papel, suele ser quien se termina llevando el resultado.

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¿Qué le hicieron al fútbol los cinco cambios?

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Corrección · 21/09/2026

Corrección (21/09): el texto decía que cinco de las nueve competiciones de la tabla adoptaron el cambio extra por conmoción y cuatro no; la propia tabla muestra seis y tres. También decía "cinco ventanas de cambio", cuando la regla es de cinco cambios en hasta tres ventanas.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuántos cambios puede hacer un equipo en un partido?
Hasta cinco, repartidos en tres ventanas, en las competiciones que adoptan el techo de la Regla 3. Los cambios del descanso no gastan ventana. En la prórroga, si el reglamento lo prevé, el equipo suma un suplente más y una ventana más.
¿Qué pasa si un equipo hace más cambios de los permitidos?
La Regla 3 no fija un castigo automático. El cambio solo se completa cuando el suplente entra al campo con permiso; quien entra sin autorización es amonestado con amarilla y retirado del terreno, y el juego se detiene. Se reanuda con tiro libre directo desde el punto de la interferencia, si la hubo.
¿El cambio por conmoción vale en todas las competiciones?
No. Es una opción que cada competición adopta, aprobada por la IFAB el 2 de marzo de 2024 y vigente desde el 1 de julio de 2024. Donde rige, es uno por equipo y partido, no gasta ventana y el rival recibe un suplente adicional.
¿Los cambios en el descanso cuentan como ventana?
No. Cambiar en el descanso no gasta ventana: esos cambios siguen contando dentro del total de cinco, pero no dentro de las tres oportunidades. Por eso tantos entrenadores mueven el equipo en el vestuario y vuelven al segundo tiempo con las tres ventanas intactas.
¿Qué diferencia hay entre un cambio y una ventana?
Una ventana es una oportunidad de cambio, no un jugador. Cada equipo tiene tres por partido: si el entrenador mete dos o tres futbolistas en la misma pausa, gasta una sola ventana y varios cambios.
¿Cuántas ventanas de cambios hay en un partido?
Tres por equipo en el tiempo reglamentario, más el descanso, que no gasta ninguna. En la prórroga, si el reglamento de la competición lo prevé, cada equipo suma una más: hasta cuatro.

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